El sonido de las olas aranando el aire con garras de voces milenarias...
Todo tiene sentido a veces, una claridad consoladora de dudas, acomodadas entre tantos anos..., cualidades de ermitano escondido entre corales profundos diria yo.
El dar vuelta de la pagina..., dolorosa experiencia la de someter demonios, la de esconderse del filo del recuerdo. A veces el esfuerzo condice la memoria y el olvido es la recompensa.
De nuevo en la playa, enfilado en la orilla esperando el justo tono. La espuma se me trepa al corazon y ya no soy mas hombre, soy una hoja flotando al horizonte, envuelto en la incerteza del ocaso, acumulando tesoros entre bolsillos vacios, tratando de subirme a la proxima brisa que apresure mi destino.
Un grano de arena rodeado de arena, un suspiro diminuto envuelto en huracanes, asi va la historia, desgarradora, azarosa, repleta de voluntad furiosa.
La conciencia es un juego de cajas curiosas, de llaves extraviadas en el desorden. Con el vaiven de las galaxias alrededor muchas cosas no importan, no tienen una ni dos dimensiones, sino ninguna. Para devolver sentido al azar se necesita una palanca colosal enclavada en el fondo de la vida, aferrada con dientes prehistoricos, se necesita un valor descansado que obvie la voluntad ironica de los dioses, y es que el llamado de la arena es desolador, verse alli amontonado unos con otros es esclarecedor, conmovedor. Tiene un mensaje encriptado de silicio y silencio. Escarbar no lleva direccion alguna, solo la certeza de paredes sucesivas, muros secretos y debiles.
En realidad no busco respuestas, tal vez solo las espero, sin embargo no tiene sentido la espera, no tienen sentido estos castillos azotados por la marea incansable. Tal vez uno o dos conjuros ayudarian en la tarea, demasiados han estallado ya sin clara razon. Deberia decir que la calma de un espiritu reposado tiene el color que vibra en el fondo oscuro, plano, celeste claro. Una curiosa combinacion de resignacion y esperanza, una mezcla justa, una dosis exacta de valor y temor, temor a la lejania de los designios, valor de escoger el norte preciso, aquel que lleva al borde del mundo, alli donde se reunen los dioses por las tardes a planear vidas ajenas.
El secreto es el anonimato, el silencio, las tardes en el balcon atrapando atardeceres movedizos, dejandose llevar por el conformismo, la aceptacion que rodea a la no accion, la inercia, la adaptacion forzada por el medio, por la sociedad curiosa y sofocante. No me calza este retrato, este rol de multitud, de arena, de galaxias desperdigadas y en flor, no me encajan estos segundos anonimos, esta marcha parsimoniosa de siglos alineados.
Que otra alternativa queda sino acometer la historia con los brazos abiertos, repletos de virtud, queriendo amar y ser amado, queriendo desanudar la conciencia y llevarla al borde del oceano, justo donde estoy parado hoy, justo aqui donde la espuma tiene un lenguaje blando y repetitivo, donde el mensaje es uno solo, indescriptible.
.
.
.
Y mientras observo mis huellas en la orillas desaparecer con el oleaje, un sarcasmo dibuja una sonrisa a medias sobre mi rostro nublado...