Saturday, August 27, 2005

Cardos en flor




Cuando la tarde se alborota de rojo y en el horizonte cabe toda la sangre del universo, algo va a dar con su enorme filo directo al alma, rasgando el dorso de la mano donde apretada yace la nostalgia.
.
.
.
Si tuviera que disectar los dias, cortar y desarmar las horas, meter mis dedos entre todos los segundos que llevo amontonados encima, me pregunto que encontraria, que es lo que quedaria, que huella, que marca se adhiere al alma, de donde viene la fortaleza, el coraje, el valor de abrazar el mismo baile una y otra vez con la misma dedicacion.
Mis dias van entre lo complejo y lo incomprensible, el capricho que acompana a la ciencia dicen. Y si tuviera que esparcir alrededor todas las horas que me lleva aceptar mi ignorancia, diria que no son pocas. Girar y girar con el deseo infinito de pillarse la cola, mascarla y desenvolver toda la venganza acumulada. Yo diria que mejor seria abrir la ventana y tirar todo lo que sobra con una sonrisa tremenda, ya de plano aceptar el castigo y devolver todos los favores, que curiosidad tremenda!. Entonces me iria todo el dia a revolver los caminos, a esperar las tardes con la elegancia que corresponde. Por fin seria un cardo mas esperando el momento exacto para elevar mis plegarias.
.
.
.
Y alli me quedo..., detenido en un momento, atrapado en un segundo en que un par de ojos verdes cruzan rasgando mi alma, recuerdos..., y todo se condensa en una lagrima imaginaria rodando por la garganta, el sabor amargo de la nostalgia, el desosiego que causa el desalojo de la memoria, esa conviccion de saberse bendecido con lo inusual, lo exotico, la flor colgada en el precipicio del mundo. Y me preguntaba que queda de las horas, queda sino el arrullo de otras epocas, otros tiempos, otras horas en que fuimos angeles iluminados, queda el amor, nunca se va hacia el olvido, queda como un ariete de sangre y nostalgia, una nave tremenda encallada entre el silencio, alli quedan amontonadas las horas, una manada de mariposas salvajes, un tesoro transparente acumulado entre la memoria elusiva. Como un pirata en su isla solitaria hundo mis manos en mi riqueza imaginaria, la pobreza del alma no es del que no tiene, es del que no siente...
.
.
.
La certeza que viene con un paso adelante es una ilusion, una metafora descarnada del destino. Hojas de otono sentenciadas a alguna brisa pasajera, con ese nuestro designio de cigarra eterea, que nos queda sino la espera desesperada de aquellas horas brillantes, aquellos momentos elusivos en que nuestra alma realmente nos habla, aquellos instantes gloriosos que redimen el dia...
.
.
.
 Posted by Picasa

Saturday, August 13, 2005

Algo me pica...


Yo jugaba con tierra entre las piedras, coleccionaba ramitas secas y luego las ordenaba por tamanos. Me impresionaba el color de las hojas y las cosas que salian de debajo arrastrandose hacia la luz. A ratos me iba a curiosear a mi rincon favorito, una llave con una gotera eterna a ras de tierra, alrededor un mundo de musgo tapizando una entrada triunfal de charco abandonado. Alli nadaban seres antediluvianos, diminutos y redondos, todo alrededor revoloteaba. Flores milimetricas emergian entre el musgo tejiendo de amarillo el contorno verde. Yo era un bloque monstruoso de carne y hueso colgando mi ojo entre hormigas cafe-oscuro. Alli me quedaba quieto por horas hasta convertime en una roca tremenda. Todo se me trepaba y las mariposas se me enredaban en el pelo. Entonces llegaban mis hermanos y no aguantaba la risa, entonces salia saltando como un canguro con pantalon corto y lleno de tierra.
Mi poder para trepar y escabullirme era colosal, de tanto mirar bichos yo tambien era uno mas. Podia arrastrarme entre la zarzamora y llegar a los mas diminutos rincones, todo aranado y cubierto de ramas. Me metia bien adentro entre la espesura, alli justo al lado donde los gansos iban a poner sus huevos. Cuando ellos no estaban yo estiraba mi mano y sentia la tibieza de color claro envuelta entre sabanas de calcio.
Luego me iba entre las calabazas y sus flores amarillas tremendas, esperando con malicia alguna abeja desprevenida meterse en su interior, por un momento o dos cerrar los petalos con cuidado y escuchar en el interior los reclamos zumbando como avion, luego huir corriendo y riendo a ocultarse de la venganza alada.
.
.
.
En fin..., de tanto rebotar de un lado a otro he llegado tan lejos. Otros tiempos, otros rostros, otros hemisferios.
Hoy me fui a caminar al lago, todo esta verde. Patos y gansos huyen del calor revolcandose en el agua. Todo alrededor tiene alas, revolotea y se escabulle como llevados por una locura colectiva. No soy la excepcion y voy a dar entre los arbustos debajo de las ramas en un rincon lleno de sombras verdes. En el suelo se arrastran por montones unas aranas de patas largas, estiro mi dedo para rozar una de ellas y empiezan a correr como despavoridas, se tropiezan y caen y dan vueltas como pequenas pelotitas de felpa. A esta hora las luciernagas duermen, descubro una debajo de una hoja, parece que me ve y sale volando somnolienta, como reclamando lanza un rayo de luz al azar.
Las ardillas sospechan mi presencia y me miran de lejos, la verdad siempre he deseado tener una cola, motuda y esponjosa, me seria util en estas ocasiones.
Asi la cosa, debo confesar que siempre he tenido complejo de bicho raro, un insecto atrapado entre mundos y por mas quieto que me quedo no logro que el musgo se me trepe, no logro adquirir la tonalidad de una ramita, ni siquiera tengo alas.
Cuando llego a casa me tiendo en la alfombra y alli me quedo, me doy vuelta de un lado a otro como una oruga gigante, esperando la hora de mi metamorfosis. Me agobia la espera...
.
.
.
 Posted by Picasa

Saturday, August 06, 2005

Contrastes


El color de la avenida tiene un sabor palido, supongo que de noche todo converge al mismo volumen, a las mismas esquinas, a los mismos rostros. Llevo una avispa incrustada en la nuca, me aprieta la razon a ratos y debo recostarme sobre el pasto a delirar uno que otro misterio. El ludico movimiento de las horas me lleva entre los cristales rotos, justo alla donde el reflejo de otras vidas se confunde en el anonimato.
No le debo explicaciones a nadie..., al menos en este mundo.

Hay un momento exacto, justo una brizna antes del termino de cada minuto, en que algo inesperado ocurre alrededor, casi tengo la certeza de ello. Me doy vuelta rapidamente con un grito incrustado en mi garganta listo para exclamar y saltar en la punta de los pies, pero nunca soy lo suficientemente rapido y todo vuelve a la normalidad. En realidad, poco me importa la compostura y no me calza el protocolo. La regla prohibe flotar en las esquinas y lanzar chispas por los ojos, pero que mas da, te importa si te ignoro completamente?...

Una mano sobre el cemento frio y el oido sobre el palpitar brioso del mundo, ya no basta conocer todas las respuestas, despues de todo aburre acumular preguntas, sobre todo si uno esta ocupado auscultando este momento y aquel. Mi mirada va y viene al azar, premeditadamente, me detengo sobre el charco en la fuente, sus minusculas alas se extienden atrapadas sobre la superficie, casi puedo escuchar sus plegarias enredadas entre zumbidos. Como alguien ya lo hizo conmigo devuelvo el favor y con la punta de mi dedo soy el milagro esperado, sin agradecimientos huye vibrando hacia la oscuridad sin mirar atras. Me pregunto si yo habre hecho lo mismo..., miro hacia atras hacia el vacio de la noche, lanzo un suave susurro y luego despliego mis alas.
.
.
.
 Posted by Picasa